¿Porqué somos tan absorventes?

Sera por alguna desgracia propia o una ausencia?

Un día conocí una historia de traiciones y corazones rotos que solamente podía ser partícipe el hombre azul.
Chistoso y fugaz, podría hacer explotar el cielo si él quisiera, pero bien guardaba sus secretos y nunca contaba nada de más... (Todo en silencio).
Pregonaba que la desgracia ajena era merecida y obviamente siempre sabía muy bien que aunque lo que él hacia estaba mal, tenia razones para auto convencerse de que la libertad era una manera de expresión y se podía aplicar en cualquier momento y a cualquier flor.

El hombre azul caminaba cerca de los canteros, haciendo marchita cualquier flor que esté creciendo y saboreando el gusto de la victoria que con las muertes que dejaba ya era tan insípido como su pobre corazón.
Montado a su caballo podía hacer cualquier cosa, incluso volar, tenía la idea fija de que si las razones existían el podía atarse a todas las ilusiones, juntarlas y luego tirarlas a la basura como si eso fueran.

Un día, me lo cruce en Plaza Italia y le pregunte sobre su vida, ¿como estaba?, si ya había visto la luz y por sobre todo si había amado.
El me contesto con su tono de voz sutil y esquiva todo tipo de comentario, pero yo había visto muy bien su corazón tiempo atrás.

Me hablo de las obsesiones como si yo golpeara una puerta y quisiera golpear, pero cuando me abrían no sabía a dónde ir, me enseño que el amor es dejar amar y no solamente hacerlo.
Lo más importante fueron unas de esas palabras que me rellenaron los ojos de algo que hacía tiempo no sentía...
Se sentó en el cordón y dijo: Las divinidades son algo muy ficticio, yo te recomendaría que la ames hasta el final, pero solo si ella te ama. No te obsesiones con nada, ni siquiera contigo mismo, el olor mato al gato que estaba escondido, solamente porque su miedo lo mando al frente y lo hizo transpirar todos sus sentimientos y aún así sin decirlos ni maullar sabiendo que llegaba su final, afilo los dientes que no iba a usar y murió en su ley.
Respondí a esa increíble respuesta con una mirada al suelo y me llene los pulmones de aire, di un paso al frente y lo mire a sus ojos negros que resaltaban con el delineador, no aguantaba más y tenía que decírselo
- ¿realmente debo dejarla?
- así es muchacho, yo la vi, la tuve y si quiero la sigo teniendo. Vos la amas, la mereces y harías todo por ella pero estás buscando en el lugar indicado, estás buscando una flor en el desierto y nunca la vas a encontrar, ser objetivo no te vendría tan mal. Podes amarla, quererla y sufrirla pero así nunca vas a tenerla.
Por favor, déjala ser.

Sonrojado y con ganas de vomitar, di un paso hace atrás, amague a llorar pero no quería quedar en vergüenza frente al hombre azul, camine un par de cuadras y obvie todas las calles donde podía encontrar gente conocida.
Olvide... Olvide...

1 comentarios:

Ana Paula dijo...

genial, sublime, azul.

 
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