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Capitalina.

Ella ahora esta en su oficinita de lujo, toda equipada, tan aire acondicionada, tan capitalina.
Sus tecnologías le acercan a su amor y mientras tanto, yo estoy rodando por ahí, algún que otro tren me dejara en destino en algún lugar que hasta hoy desconosco.
La bañera decorada con cuarzo intentando borrar las imperfecciones perfectas, implantando esteticismos que pretenden esconderse detras de la cortina empapada con la humedad, mi lavamanos que se amigo con su oxido que aproposito, ya hacen una buena pareja todavía esta pensando cual fue su error, cual es su problema y quiere creer en algo, algo que vibre.
Estoy indignado y no es la razón para escribir este texto, el éxtasis del show me pone así, el éxtasis que ofrece mi música, el sentimiento de anhelar ese estado de insurgencia que te exita, los retractores de está experiencia y todo lo que perdimos en el camino, como un camión que va regalándole a la ruta toda su carga sin darse cuenta lo que generara, sin insinuar nada como si descuidadamente ofreciera su mercaderia sin pedir el canje impuesto, respondiendo a alguna divina ley de atracción .

Para saber lo que sigue, interpretamos las señales, las mismas que antes de ese proceso de interpretación debemos descubrir, catar sin miedo y saber diferenciar. Todo suceso tiene aviso, así como el cielo pregona una tormenta, tu boca adelanta una glamorosa traición
con sabor a rush rojizo.
Las luces tenues, los acolchados en el piso, la ropa interior tan desorganizada que busca armonía con el resto del cuarto ya no sucederá, no con nuestras interpretaciones, ya no seremos los actores que inundan este cuentito de adolescentes. Estoy dispuesto y convencido de lo que siento y es hora de tomarse seriamente, esta inherente cuestión.

Lo que dicen tus ojos en el norte.

El norte y sus ojos

Citamos y definimos eficazmente al miedo (como creemos) como articulo vencedor de la interminable proyección de la histeria. Está mañana, crucé la infinidad de las calles imaginando que encontraba respuesta alguna ante irremediable situación pude contener la cordura y estallé en el momento indicado.
Los miedos se apropiaron del papel principal en aquella guerra de placeres, que típicamente concluyeron en un arma de destrucción masiva como aquella basura que crea el Siglo XXI, como aquel acople ruidoso que aturde mis oídos y suplica silencio.
Te has puesto restrictiva con respecto a tu panorama, intentando no envenenar esa hermosa rutina que te apetece, alejando a los idiotas que se ofrecen por doquier en tu camino, esos insensibles contemporáneos que compran valores morales televisivos e intentan aplicarlos en damas nobles como vos cosa que no ambos sabemos no funcionaría nunca. Los límites que envuelven tu soledad que se muestran florecidos ante el día soleado y nos invitan a revolcarnos con su calor veraniego. Ellos son los culpables de que esto no persevere ni un minuto más.
Negándonos y negándote el hecho es que ni el junco se compara con mi fortaleza cuando a partir de tantos intentos y tormentas sabemos que hubiese caído, todo esto ha logrado que me torne autista y te siga con una pierna cojeando, manipulando mis estrategias e implorando ardientemenet una sonrisa de tu boca.
No me gusta jugar con la razón e intento apartar mi cadáver del camino del fuego, fuego que ahoga con su tecnicismo inmaduro y sus aventuras de bucles infinitos.
Dispongo de tiempo, de paciencia, de la estructura que armoniza con lo que necesitas, de aquella infinidad que te resulta tan gloriosa como infame y acepto toda esa antítesis que soy referido a vos y a tu hermosa imperfección.

Augusto Rivarola (Sábado 14/11/2009 – La Plata)

Con rizos de amor.

Pues al acusarme de tener un ego grande no estaba nada errada. Lo era desde el momento en que aludí que la gran mayoría está tan oficiosa en verse en el espejo que no le presta atención a nada más que no se refleje en ese espectro. Digamos que es un mal necesario. (Gracias por la inspiración Claru)

Varios días despues.


El encendedor rojo a medio cargar, los papeles de siempre y aquella madera tallada que susurra por las noches. Varios días después -y sin mirar hacia abajo-, por fin empezó a empacar y armar las valijas de este lío. En las maletas no entraba nada, pues ya estaban llenas de sentimientos y historias -sin dejar atrás las hostilidades-, todas ellas hacían que llevarlas a mano sea imposible.
Las manchas en la pared, los agujeros en la puerta y los vidrios rotos otra vez pretendían recordar aquel momento, indicio seguro del momento recíproco que vivió, claro, Julio te prepara agosto te lleva.
Las mordidas agonizantes que ejercían la teoría del abandonico sobre la sien y se ocupaban ya de otros asuntos, no surtían efecto y los analgésicos repercutian en sus palabras, los ojos empezarón a caer y las venas a hincharse -propiedad de cuando lo miraba-.
El sol que se apura para mostrarse, necesito irme y seguir a la noche por el camino o intentar vivirla un instante más, por lo menos hasta finalizar la página que abrí.
Marginar y crear, destruir y otra vez confirmar, abrir y cerrar, dejar y huir. -ideas ya amenas un día como hoy-

Augusto Rivarola

Enemigos

Conocí a varios de mis enemigos. Los contemple, admire, observe y hasta me apiade de ellos. Un día desaparecieron, entendieron que el problema era solamente suyo y no les quedo más remedio que re plantearse aquella vulgar enemistad.



Augusto Rivarola
9/9/9.

Cuando me siento a escribir, no puedo hacerlo. Estoy casi seguro que en realidad no escribo sentado, si no que voy procesando todas las informaciones y en algún momento del día las escribo sin darme cuenta.
Ya se que suena a Esquizofrenia Aguda, pero no estoy loco..
¡NO ESTOY LOCO!

Augusto Rivarola

Autoretrato de un paciente con Esquizofrenia



Una vez dijiste: Hoy seguro aparece algo escrito en tu blog.
Tenias razón

Amistades.

Muchas veces, quizás reniego demasiado sobre las amistades pero para mi son todo.
No existe nada tan gratificante como las amistades, bueno, si, los amigos.
Si el día tuviera 30 horas, estarían todas ellas junto a vos, en cualquier momento, por cualquier circunstancia. Nunca te cerrarían la puerta de su casa, nunca te dejarían a pata, jamas te cambiaran por una mujer y sobre todo lo demás, siempre habrá una mirada atenta o un abrazo cuando exista la tristeza o el dolor.
Tengo y tuve varios amigos, olvidados, lejanos, de la infancia, de una sola noche, de varias noches, de alcohol, de las drogas, de la música, de los que ya no quiero ver y algunos otros que no recuerdo. Todos ellos, aportaron a está caja un gramo de su esencia lo cual llena un poco más el mismo vació que otros van dejando, es una cadena que no tiene fin.
Vivir o no vivir aquí, verlos o no verlos o el simple hecho de extrañarlos ya es sinónimo de amor.
Los quiero amigos.


(Aquel que no este etiquetado y se considere un amigo no entre en el clásico juego del reproche, simplemente exprese su sentimiento, no me alcanza ni el facebook para etiquetarlos a todos).

Por seguir una convicción y que la misma te gratifique no estas en lo cierto, lo difícil es aún creer en eso cuando no ves posibilidades de resultados, he ahí la gran diferencia entre el que persiste y el que claudica.

 
©2009 Augusto Rivarola | by TNB